El veneno de la soledad Coki & the Killer Burritos. Tenía los ojos como el maldito diablo, me dijo y después se echo a correr me empezó a doler de a poco la sombra y no paro más de llover. Habíamos tenido unas copas y una dosis del mejor hotel los cuentos no tiene finales tristes gritaba se abandonan sin querer. Un espejo se ha prendido fuego en calma y del dolor pase al placer este mundo no es amable ni prolijo y las esquirlas por todas partes van a caer. En la mentira del olvido y las palabras y el absurdo del poder y creciendo por detrás de las paredes aparece lo mejor de lo peor. Bienvenidos, bienvenidos al veneno de la soledad bienvenidos, (pueden venir cuantos quieran), al veneno de la soledad.